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T. 6 RELECTURA TERESA DE JESÚS NARRADORA DE SUS DISCERNIMIENTOS |
Cuando iniciamos esta experiencia on-line se me pidió que dijera hacia dónde quería orientar mi relectura… Opté por tomar un pequeño “reto”. Desde la certeza y también las dudas de creer que la experiencia teresiana, como experiencia humana y evangélica es para TODOS…(y en el todos incluía a los que no tienen experiencia de Dios), creí que sería interesante hacer conocer a Teresa desde mi vivencia, mis reflexiones, y a la vez poderla cuestionar, interpretar en nuestra realidad actual y romper posibles prejuicios.. Así inicié un camino de reflexión y profundización personal. Ahora, meses después y como último trayecto del camino, haciendo referencia al tema que nos lleva a hablar de Teresa, me pregunto: ¿EL DISCERNIMIENTO ES PARA TODOS?
Entrando en este tema del DISCERNIR me he cuestionado sobre la importancia de esta palabra, he dudado…y he tenido que hacer un parón… No quería frivolizar, dejar de darle todo el sentido que tiene, y a la vez, necesitaba aclarar a qué le llamamos discernimiento y si se puede generalizar la palabra para incluirla en el vivir de TODOS, entendiendo a la vez qué consonancia tiene esta palabra, para los que creemos y para los que no. Leyendo a cerca de este tema encontré lo siguiente: “sin la fe en la posibilidad y realidad de que Dios puede y quiere entrar en relación personal con cada uno de nosotros en las mediaciones humanas, no se comprende el discernimiento”(PN). Y entonces….pensé que hubiera tenido que escoger otra dirección a mi relectura que me hubiese facilitado el poder desarrollar el tema, sin tanta complejidad. Me refiero a que leyendo estas palabras a priori, podría decir que el discernir es cuestión de unos pocos, de los que creemos en un Dios Padre.
A todos los que he dedicado mis reflexiones, les debo decir que Teresa es una mujer de DISCERNIMIENTO, donde lo trascendental de su vida se forja a través de él; por medio del discernir justifica su grandeza, como mujer, como persona, como cristiana de su tiempo y donde podemos “leer” a través de este don y tarea personal, el carisma teresiano que nos guía y conduce a entender su “ir más allá” siendo mujer del s. XVI, para vivirlo y hacerlo válido hoy…Pero quizá debería decirles también que su experiencia como fruto del discernimiento no es apta para todos. Pero… no lo voy a decir, por la sencilla razón de que Teresa, nos ha transmitido la importancia de la PERSONA, su insistencia en la “grandeza y capacidad de toda persona…para…” Por esta razón entiendo que todos tenemos capacidad de discernir y para hacerlo necesitamos de Alguien…. El primer discernimiento, quizá, es querer creer que TODOS tenemos capacidad de Dios, que Él está…incondicionalmente en todos, de forma personal y única. Desde esa certeza de encontrar en Él nuestro sentido de vivir y del cómo vivir… le dije a Teresa que la entendía, entendía sus palabras, su experiencia, su vivir desde el discernimiento evangélico pero necesitaba ahondar más para no entenderla sólo yo, sino para hacerla entender.
Por curiosidad seguí buscando, esta vez el significado de la palabra discernir en general. Definida como distinguir una cosas de otra ,discernir lo verdadero de lo falso, y algunos sinónimos como comprender, entender, juzgar, aclarar, apreciar, distinguir… No sé si me aclaró algo, esto ya era suficientemente obvio. Sin embargo me ayudó leer su antónimo: confundir, embrollar, IGNORAR. Y esta última me dio luz para seguir adelante. IGNORAR. Ahí, entendí estaba la clave. Teresa así me lo ha ido diciendo con su experiencia, que todos necesitamos buscar el bien y distinguirlo del mal, eso es lo que hizo ella incansablemente, distinguir entre lo bueno y lo no tanto,( Dios o demonio), distinguir entre lo bueno y lo excéntrico (Dios o la imaginación, las necesidades personales…). Con respecto a la palabra “ignorar”, entendí que no sólo podemos usarla para prescindir de Dios sino que incluso podemos ignorar el discernimiento, como tarea permanente que todo hombre y mujer deberíamos tener como forma de vida, para actuar de manera responsable en cada situación, acontecimiento de nuestras vidas. Si la persona se cree tan autosuficiente, como para creer que todo lo puede sin necesidad de nada, está cayendo en el error de vivir la realidad personal desde el egocentrismo y obviando que no hay nadie, ni creyente ni no, que no requiera de un “guía” interior que oriente nuestras vidas. Y este error lo cometemos todos, los que creemos, prescindimos de Dios como guía en nuestros discernimientos muy a menudo, cada vez que no nos interesa escucharle a Él, porque la escucha… requiere entender que NOS HABLA y esta comunicación implica estar predispuesto a la ACCIÓN y… actuar implica esfuerzo, tarea continua, romper con el egoísmo de querer buscar lo más cómodo, o agarrarse al miedo a cambiar actitudes, formas de vida, implica “ir más allá” en lo “normal y natural”(TC), en la comodidad y conformidad de lo impuesto, de lo establecido…. Por tanto el obviar el discernimiento, nos aliena de tener la posibilidad de ser personas libres, con criterio, con capacidad de escucha, de decisión personal…Ahora puedo entender mucho más lo siguiente: “Dios en su infinita libertad, quiere comunicarse con nosotros al máximo. Los impedimentos se encuentran de nuestro lado”(PN). Los impedimentos a esa necesidad de comunicación los ponemos TODOS. Ni creyentes ni los que dicen que no lo son, estamos exentos del error de vivir obviando la necesidad de ese “Alguien” presente siempre y en todos pero que desde su infinita libertad, nos permite tenerla también a nosotros, para acogerlo o no. El error al que TODOS alguna vez nos sometemos, es creer que todo lo podemos sin necesidad de nada, sin necesidad de un referente…y hacemos de nuestra vida lo que nuestros deseos, necesidades…nos mandan.
Por otro lado nos dejamos arrastrar por lo establecido, “por lo que todo el mundo hace”, por maneras de comportamiento generalizado que quizá no nos atraen, ni nos llevan a la satisfacción personal pero sí que nos permiten vivir sin complicarnos demasiado… Allí, en lo generalizado, en lo cotidiano, en lo “normal”, en lo establecido…,Dios quiere comunicarse porque en lo normal puede estar la NOVEDAD, el deseo de Dios de comunicarse de manera única y PERSONAL con cada uno. Pero…nos dejamos llevar por lo establecido, por aquello que los demás dicen y hacen en general, por las leyes, por lo escrito, por lo que nos dicen que es lo mejor… y se nos olvida que “discernir, supone poner en crisis, someter a prueba, y pleitear” (T. Català). Supone estar en contacto directo con la realidad para poder comunicarnos de otra forma, una forma personal, supone estar en escucha permanente. Teresa somete su experiencia a la más absoluta crisis y duda, una incertidumbre que la lleva a BUSCAR incansablemente la verdad. “Como su majestad quería darme luz, creció en mí este miedo que me hizo buscar personas espirituales con quien tratar” V.23,3.
La experiencia teresiana es ejemplo de la comunicación personal con un Dios que nos tiene en cuenta como seres individuales a quienes espera… desde nuestra libertad que le demos paso para hablarnos…Dios tiene que decirnos…a todos pero a cada uno de forma individual. Es entender que el Espíritu de Jesús se hace presente, si le doy entrada, en mi vida y en la de todos los hermanos permitiéndoles y permitiéndome “ir más allá”…La experiencia de Jesús es el gran ejemplo de qué supone el discernimiento para la vida. ¿No es Jesús quien cuestionó, sometió a prueba todo aquello que para el pueblo de Israel era “normal”, era establecido…? Él es quien permite que la realidad cargada de lo “normal”, empiece a ser cuestionada y empiecen a verse otras cosas.( TC). Pero también la acción de Jesús, guiada por el Espíritu del Padre hacia la verdad…le lleva hasta el extremo de la cruz. Quizá es que no hay discernimiento si no hay acción ni cruz. Una cruz entendida como entrega a la verdad y como camino hacia la libertad.
Teresa ejemplo del discernimiento nos expresa con su vida la necesidad de estar en continua escucha y comunicación con Dios y con su realidad por medio de la oración. La oración y la búsqueda de la verdad de sí misma le provoca en muchas ocasiones desolación personal, insatisfacción.. Cuando hablábamos del Dios de Teresa, dije que era una mujer de Dios que siempre tuvo la presencia de Dios como primer eslabón de vida. Pero también es verdad que en la vida de Teresa hay un antes y un después en esa relación con el Padre. Teresa busca incansablemente a Dios…y en esa búsqueda hay momentos de continua desolación. Quizá esa desolación le lleva a dar un giro, no ausente de oscuridad y ceguera, hacia el encuentro personal, íntimo con Dios. En la vida de Teresa se produce un hecho importante, no exento de simbolismo pero tampoco exento de la providencia de Dios. “Es otro LIBRO NUEVO de aquí adelante digo otra vida nueva. La hasta aquí era mía; la que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí…” V. 23,1
Teresa “sometida” a lo establecido eclesialmente… a todo aquello que escuchaba a otros, o que leía…, se encuentra apurada en el momento en que la injusta inquisición, le hace “el mejor de los favores”: requisarle libros en los que ella buscaba incansablemente a Dios para poder “entenderle” mejor. Este hecho permite a Teresa empezar a confiar en sí misma, para dar credibilidad a la acción de Dios en su vida,(PN); una acción hacia la búsqueda de la propia verdad. Gracias a este “percance” Teresa se encamina hacia la libertad y la comunicación plena con un Dios que se le revelará en aquello que para ella es “novedad” y la someterá a cuestionarse si en lo “normal” en aquello que era así y no podía ser de otra manera(TC), está o no está la Verdad de Dios, la verdad del Evangelio, y la verdad de sí misma en la búsqueda de un Dios auténtico. Hasta entonces el vivir de Teresa iba dominado por la certeza de que Dios vivía en ella…Ahora Dios le enseñará otra forma de relacionarse, encaminada hacia la unión perfecta y a la identificación con Él. Ya no es Dios sólo que vive en ella sino ella en Él. La identificación total con Cristo será el camino de la búsqueda de la Verdad evangélica, una búsqueda que implica ACCIÓN, “..y así comencé a hacer mudanza en muchas cosas…”V. 24,1 en aquello novedoso, no sólo para Teresa, sino para todos aquellos que le acompañaron en el camino…Teresa siente miedo en ese momento de su “vida nueva” y decide buscar ayuda… “ creció en mí este miedo que me hizo buscar con diligencia personas espirituales con quien tratar” V.23,3. Un buen método que todos podríamos utilizar, cuando hemos de “esclarecer” algo en nuestra vida, para que no nos condicione el egocentrismo, ni el posible engaño o error de nuestros deseos. Compartir la experiencia…la inquietud, la incertidumbre… libera, nos ayuda a crecer. Aunque es posible también que el compartir nos lleve como a Teresa, a poner en juicio la experiencia. Sin duda, lo que más sufrimiento puede costarnos, por eso, y esto es para TODOS es necesario escucharnos y acompañarnos en el vivir cotidiano y el acompañamiento requiere respeto, que nos libera de prejuicios, de una mirada egocéntrica… y nos permite hacer un camino compartido donde Dios debe estar como principio de todo.