T.6 TERESA NARRADORA DE SUS DISCERNIMIENTOS

14 10 2011

T. 6  RELECTURA TERESA DE JESÚS NARRADORA DE SUS DISCERNIMIENTOS

 

 

 

Cuando iniciamos esta experiencia on-line se me pidió que dijera hacia dónde quería orientar mi relectura…  Opté por tomar un pequeño “reto”. Desde la certeza y también las dudas de creer que la experiencia teresiana, como experiencia humana y evangélica es para TODOS…(y en el todos incluía a los que no tienen experiencia de Dios), creí que sería interesante hacer conocer a Teresa desde mi vivencia, mis reflexiones, y a la vez poderla cuestionar, interpretar en nuestra realidad actual y romper posibles prejuicios.. Así inicié un camino de reflexión y profundización personal. Ahora, meses después y como último trayecto del camino, haciendo referencia al tema que nos lleva a hablar de Teresa, me pregunto: ¿EL DISCERNIMIENTO ES PARA TODOS?

 Entrando en este tema del DISCERNIR me he cuestionado sobre la importancia de esta palabra, he dudado…y  he tenido que hacer un parón… No quería frivolizar, dejar de darle todo el sentido que tiene,  y a la vez, necesitaba aclarar a qué le llamamos discernimiento y si se puede generalizar la palabra para incluirla en el vivir de TODOS, entendiendo a la vez qué consonancia tiene esta palabra, para los que creemos y para los que no. Leyendo a cerca de este tema encontré lo siguiente: “sin la fe en la posibilidad y realidad de que Dios puede y quiere entrar en relación personal con cada uno de nosotros en las mediaciones humanas, no se comprende el discernimiento”(PN). Y entonces….pensé que hubiera tenido que escoger otra dirección a mi relectura que me hubiese facilitado el poder desarrollar el tema, sin tanta complejidad. Me refiero a que leyendo estas palabras a priori, podría decir que el discernir es cuestión de unos pocos, de los que creemos en un Dios Padre.

 A todos los que he dedicado mis reflexiones, les debo decir que Teresa es una mujer de DISCERNIMIENTO, donde lo trascendental de su vida se forja a través de él;  por medio del discernir justifica su grandeza, como mujer, como persona, como cristiana de su tiempo y donde podemos “leer” a través de este don y tarea personal, el carisma teresiano que nos guía y conduce a entender su “ir más allá” siendo  mujer del s. XVI, para vivirlo y hacerlo válido hoy…Pero quizá debería decirles también que su experiencia como fruto del discernimiento no es apta para todos. Pero… no lo voy a decir, por la sencilla razón de que Teresa, nos ha transmitido la importancia de la PERSONA, su insistencia en la “grandeza y capacidad de toda persona…para…” Por esta razón entiendo que todos tenemos  capacidad de discernir y para hacerlo necesitamos de Alguien…. El primer discernimiento, quizá, es querer creer que TODOS tenemos capacidad de Dios, que Él está…incondicionalmente en todos, de forma personal y única. Desde esa certeza de encontrar en Él nuestro sentido de vivir y del cómo vivir… le dije a Teresa que la entendía, entendía sus palabras, su experiencia, su vivir desde el discernimiento evangélico pero necesitaba ahondar más para no entenderla sólo yo, sino para hacerla entender.

 Por curiosidad seguí buscando, esta vez el significado de la palabra discernir en general. Definida como distinguir una cosas de otra ,discernir lo verdadero de lo falso, y algunos sinónimos como comprender, entender, juzgar, aclarar, apreciar, distinguir… No sé si me aclaró algo, esto ya era suficientemente obvio. Sin embargo me ayudó  leer su antónimo: confundir, embrollar, IGNORAR. Y esta última me dio luz para seguir adelante. IGNORAR. Ahí, entendí estaba la clave.  Teresa así me lo ha ido diciendo con su experiencia, que todos necesitamos buscar el bien y distinguirlo del mal, eso es lo que hizo ella incansablemente, distinguir entre lo bueno y lo no tanto,( Dios o demonio), distinguir entre lo bueno y lo excéntrico (Dios o la imaginación, las necesidades personales…). Con respecto a la palabra “ignorar”, entendí que no sólo podemos usarla para prescindir de Dios sino que incluso podemos ignorar el discernimiento, como tarea permanente que todo hombre y mujer deberíamos tener como forma de vida, para actuar de manera responsable en cada situación, acontecimiento de nuestras vidas. Si la persona se cree tan autosuficiente, como para creer que todo lo puede sin necesidad de nada, está cayendo en el error de vivir la realidad personal desde el egocentrismo y obviando que no hay nadie, ni creyente ni no, que no requiera de un “guía” interior que oriente nuestras vidas. Y este error lo cometemos todos, los que creemos, prescindimos de Dios como guía en nuestros discernimientos muy a menudo, cada vez que no nos interesa escucharle a Él, porque la escucha… requiere entender que NOS HABLA y esta comunicación implica estar predispuesto a la ACCIÓN y… actuar implica esfuerzo, tarea continua,  romper con el egoísmo de querer buscar lo más cómodo, o agarrarse al miedo a cambiar actitudes, formas de vida, implica “ir más allá” en lo “normal y natural”(TC), en la comodidad y conformidad de lo impuesto, de lo establecido…. Por tanto el obviar el discernimiento, nos aliena de tener la posibilidad de ser personas libres, con criterio, con capacidad de escucha, de decisión personal…Ahora puedo entender mucho más lo siguiente: “Dios en su infinita libertad, quiere comunicarse con nosotros al máximo. Los impedimentos se encuentran de nuestro lado”(PN). Los impedimentos a esa necesidad de comunicación los ponemos TODOS. Ni creyentes ni los que dicen que no lo son, estamos exentos del error de vivir obviando la necesidad de ese “Alguien” presente siempre y en todos pero que desde su infinita libertad, nos permite tenerla también a nosotros, para acogerlo o no. El error al que TODOS alguna vez nos sometemos,  es creer que todo lo podemos sin necesidad de nada, sin necesidad de un referente…y  hacemos de nuestra vida lo que nuestros deseos, necesidades…nos mandan.

 Por otro lado nos dejamos arrastrar por lo establecido, “por lo que todo el mundo hace”, por maneras de comportamiento generalizado que quizá no nos atraen, ni nos llevan a la satisfacción personal pero sí que nos permiten vivir sin complicarnos demasiado… Allí, en lo generalizado, en lo cotidiano, en lo “normal”, en lo establecido…,Dios quiere comunicarse porque en lo normal puede estar la NOVEDAD, el deseo de Dios de comunicarse de manera única y PERSONAL con cada uno. Pero…nos dejamos llevar por lo establecido, por aquello que los demás dicen y hacen en general, por las leyes, por lo escrito, por lo que nos dicen que es lo mejor… y se nos olvida que “discernir, supone poner en crisis, someter a prueba, y pleitear” (T. Català). Supone estar en contacto directo con la realidad para poder comunicarnos de otra forma, una forma personal, supone estar en escucha permanente. Teresa somete su experiencia a la más absoluta crisis y duda, una incertidumbre que la lleva a BUSCAR incansablemente la verdad. “Como su majestad quería darme luz, creció en mí este miedo que me hizo buscar personas espirituales con quien tratar” V.23,3.

 La experiencia teresiana es ejemplo de la comunicación personal con un Dios que nos tiene en cuenta como seres individuales a quienes espera… desde nuestra libertad que le demos paso para hablarnos…Dios tiene que decirnos…a todos pero a cada uno de forma individual. Es entender que el Espíritu de Jesús se hace presente, si le doy entrada, en mi vida y en la de todos los hermanos permitiéndoles y permitiéndome “ir más allá”…La experiencia de Jesús es el gran ejemplo de qué supone el discernimiento para la vida. ¿No es Jesús quien cuestionó, sometió a prueba todo aquello que para el pueblo de Israel era “normal”, era establecido…?  Él es quien permite que la realidad cargada de lo “normal”, empiece  a ser cuestionada y empiecen a verse otras cosas.( TC). Pero también la acción de Jesús, guiada por el Espíritu del Padre hacia la verdad…le lleva hasta el extremo de la cruz. Quizá es que no hay discernimiento si no hay acción ni cruz. Una cruz entendida como entrega a la verdad y como camino hacia la libertad.

Teresa ejemplo del discernimiento nos expresa con su vida la necesidad de estar en continua escucha y comunicación con Dios y con su realidad por medio de la oración. La oración y la búsqueda de la verdad de sí misma le provoca en muchas ocasiones desolación personal, insatisfacción.. Cuando hablábamos del Dios de Teresa, dije que era una mujer de Dios que siempre tuvo la presencia de Dios como primer eslabón de vida. Pero también es verdad que en la vida de Teresa hay un antes y un después en esa relación con el Padre. Teresa busca incansablemente a Dios…y en esa búsqueda hay momentos de continua desolación. Quizá esa desolación le lleva a dar un giro, no ausente de oscuridad y ceguera, hacia el encuentro personal, íntimo con Dios. En la vida de Teresa se produce un hecho importante, no exento de simbolismo pero tampoco exento de la providencia de Dios. “Es otro LIBRO NUEVO de aquí adelante digo otra vida nueva. La hasta aquí era mía; la que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí…” V. 23,1

Teresa “sometida” a lo establecido eclesialmente… a todo aquello que escuchaba a otros, o que leía…, se encuentra apurada en el momento en que la injusta inquisición, le hace “el mejor de los favores”: requisarle libros en los que ella buscaba incansablemente a Dios para poder “entenderle” mejor. Este hecho permite a Teresa empezar a confiar en sí misma,  para dar credibilidad a la acción de Dios en su vida,(PN); una acción hacia la búsqueda de la propia verdad. Gracias a este “percance” Teresa se encamina hacia la libertad y la comunicación plena con un Dios que se le revelará en aquello que para ella es “novedad” y la someterá a cuestionarse si en lo “normal” en aquello que era así y no podía ser de otra manera(TC), está o no está la Verdad de Dios, la verdad del Evangelio, y la verdad de sí misma en la búsqueda de un Dios auténtico. Hasta entonces el vivir de Teresa iba dominado por la certeza de que Dios vivía en ella…Ahora Dios le enseñará otra forma de relacionarse, encaminada hacia la unión perfecta y a la identificación con Él.  Ya no es Dios sólo que vive en ella sino ella en Él. La identificación total con Cristo será el camino de la búsqueda de la Verdad evangélica, una búsqueda que implica ACCIÓN, “..y así comencé a hacer mudanza en muchas cosas…”V. 24,1 en aquello  novedoso, no sólo para Teresa, sino para todos aquellos que le acompañaron en el camino…Teresa siente miedo en ese momento de su “vida nueva” y decide buscar ayuda… “ creció en mí este miedo que me hizo buscar con diligencia personas espirituales con quien tratar” V.23,3. Un buen método que todos podríamos  utilizar, cuando hemos de “esclarecer” algo en nuestra vida, para que no nos condicione el egocentrismo, ni el posible engaño o error de nuestros deseos. Compartir la experiencia…la inquietud, la incertidumbre… libera, nos ayuda a crecer. Aunque es posible también que el compartir nos lleve como a Teresa, a poner en juicio la experiencia. Sin duda, lo que más sufrimiento puede costarnos, por eso, y esto es para TODOS es necesario escucharnos y acompañarnos en el vivir cotidiano y el acompañamiento requiere respeto, que nos libera de prejuicios, de una mirada egocéntrica… y nos permite hacer un camino compartido donde Dios debe estar como principio de todo.





T.5 TERESA DE JESUS NARRADORA DE REALIDADES Y CONTEXTOS

14 10 2011

Contabilizar  la cantidad de gente, personalidades, amistades… con quienes Teresa de Jesús se codea, se cartea, se relaciona, comparte… durante toda su vida, sería interminable.! Su familia, amigos,  hermanas de los conventos en los que estuvo, reyes, duques y duquesas, personalidades de la política, de los altos estamentos de la Iglesia, ermitaños, pobres, enfermos…a todos le pone nombre…

A medida que voy conectando más y más con la vida teresiana, me asombro, me impacto, me desconcierto.. por la calidad de vida que hay en esta mujer. Ojalá  estos sentimientos personales puedan ayudar a romper ciertos prejuicios, esquemas, visiones mal-interpretadas, de una Teresa, Santa y  “de altar” dedicada a la oración y a Dios y que  nos explica “encuentros” con  Dios que crearon mucha controversia y por qué  no, también hoy, puede crearnos las mismas a nosotros, si no sabemos entenderla bien…

A todo ello,  se añade la cantidad de veces que nos explica su vivencia espiritual y mística, acompañada de éxtasis, arrobamientos, visiones, mercedes, hablas… V.32.1,4/ V.33.13,14/ V.34,2,15/ V.36,11,16,20,24…De todo eso habla Teresa y de todo dejó y puede dejar mucho que hablar… Unas veces para bien, otras quizá para no tan bien. No más de lo que pasó en su época, en su sociedad, en su iglesia…  Paradójico pero fue ésta misma quien la cuestionó, la mal-interpretó, la juzgó más duramente y a la vez quien  ha plasmado  en algunos altares de iglesias y lugares importantes,… imágenes excepcionales pero a la vez, nada cotidianas o habituales…Teresa esculpida en éxtasis, o atravesada por un dardo…Hechos que ella misma nos describe en su vida y que algunos con  arte, han sabido “representar”, como buena manera de expresar la grandeza de esta mujer. Pero a la vez, para quien no la conoce en profundidad, esta visión puede evocar la imagen de una mujer “fuera de lo habitual”…

Y quizá es que Teresa de Jesús es una mujer así… “fuera de lo habitual” porque es auténtica, peculiar, excepcional, es ejemplo de mujer y de persona para todos los que sabemos interpretarla desde la autenticidad, la realidad, en toda la amplitud y Verdad de su vida. Así es como yo quiero verla,  atravesada por un dardo, orando o en éxtasis, más allá de lo “inteligible”, de lo “inefable”…, para entenderla también como  mujer “fuera de lo habitual”; por su calidad humana, por su capacidad y don para las RELACIONES HUMANAS, por saber adaptarse, implicarse de forma peculiar a su sociedad y  al mundo;  una sociedad complicada, a la que se añadía la dificultad de ser mujer. Ella misma se valora  ruin, inútil en la Iglesia, en una religión, en una sociedad… por la sencilla razón de ser mujer (PN).  

Pienso en mi sociedad, en las sociedades del mundo y me lastima pensar que todavía la mujer está estigmatizada en muchos aspectos y por muchas razones… Mujeres  marcadas, privadas de libertad social, política, religiosa, que  impide vivir en plenitud. Cuando esta realidad es cercana, accesible, tiene nombre y apellido en un  entorno cotidiano, cuando yo lo puedo ver, escuchar o percibir…me conmueve pero a la vez surgen en mí sentimientos de impotencia, rabia, debilidad, incertidumbre que me paralizan. Y me paraliza, me provoca impotencia…, no sólo el tema de la mujer sino tantos hechos cotidianos y humanos (infancia marginada, pobreza extrema, guerras políticas y religiosas…). Cuando este sin sentido paraliza mi espacio vital, cuando me afirmo el tópico: “no puedo cambiar el mundo”, porque no puedo luchar contra las políticas y las religiones o contra mentes obsoletas o cuando percibo incapacidad social, eclesial… para entender que ponerse en acción exige aceptar “lo nuevo”… Cuando todo parece oscuro, y me empeño en buscar el Reino, me pregunto también si el Reino no lo he encontrado ya. Si no es más leal hablar de  falta de valentía y de entrega para implicarme incluso, cuando éste suponga “algo nuevo” que conlleve, como pasa muchas veces, hacer frente a una mentalidad religiosa cerrada, unas políticas egoístas, diferencias sociales sin sentido, miedo personal a la implicación, al esfuerzo…que impide y dificultan,  aportar oportunidades para acercar el Reino a los que tengo más cerca. Me lo cuestiono y me afirmo que vivo o vivimos en una sociedad que está desperdiciando la CREACIÓN de oportunidades que potencien la solidaridad, la acción…, para  poder “revitalizar el mundo”(Arana) como lo hizo Jesús, como hizo Teresa…

 

 

Teresa es ejemplo de esta misma realidad que nosotros podemos vivir hoy, y desde luego a Teresa no la paralizó nada para CREAR UNA FORMA DE VIDA MÁS EVANGÉLICA Y MÁS HUMANA(PN). Lo más impactante es que le bastó saber que habían “almas” sufriendo no sólo en su espacio cercano sino más allá…Sin embargo Teresa no se desplaza a América ni a Europa…empieza por desplazarse de su yo “encapotado”… y se pone en acción desde su espacio más cercano. Esta llamada a  movilizarse,  la impulsa a arrancar un proyecto que a la vez se retrasaba, se “relajaba”, se dejaba llevar por la comodidad de su vida presente, ensimismada tal vez, resignada…

Mientras vive en el convento de la Encarnación encontró muchos obstáculos para vivir una vida en plenitud, muy a pesar de vivir  los años más intenso a nivel espiritual, también allí, se acercó a la “noche más oscura”… A Teresa le falta algo, no está contenta de cómo vive…, pero ella tiene capacidad para buscar su “espacio íntimo”, espiritual… y vivir “al margen” de ciertas cosas que se vivían en aquella casa…

 No obstante esa insatisfacción la relativiza cuando sabe que debe hacer algo más y que ese algo le va a costar duros trabajos: “mas como tenía grandísimo contento en la casa que estaba, porque era a mi gusto y la celda hecha muy a mi propósito, todavía me detenía.”  En medio de motivaciones tan humanas y egocéntricas…como el tener una celda donde poder estar con Dios a sus anchas…, Dios se le hace presente y le dice “que lo procurase con todas sus fuerzas que aunque las religiones estaban relajadas que no pensase se servía poco en ellas” . Teresa encontró el Reino de Dios y procuró con todas sus fuerzas que se hiciese justicia… Lo intentó a sabiendas de que trabajar por el Reino, le iba a causar, de nuevo, controversias y se habría de enfrentar a la negativa de muchos. Aún así se arriesgó a “revitalizar el mundo”  como lo hizo Jesús.

Teresa se acerca al mundo, se conmueve por él y lo hace desde su espacio más cercano. Teresa “revitaliza el mundo” porque se preocupa por lo que sucede y les sucede a los que trata de cerca, cree que cambiando mentalidades cercanas, juntos pueden cambiar las “lejanas”…; no discute pero insiste, no desprecia pero escucha la voz interior que le hace de guía y se fía de ella como máxima autoridad, incluso entre tanta opinión y cuando nadie se aclara… Dios tiene la última palabra : “Le respondí que para no seguir mi llamamiento…y los consejos de Cristo que no quería aprovecharme de teología, ni sus letras…Les decía que si ellos tan presto mudaban parecer, que yo al primero me quería llegar.” V.35,4.

 Teresa se deja asesorar, incluso cuando tiene claro cómo ha de hacer algo o cómo ha de ir encaminado su proyecto V.35,5/ V.33,3/ V.36.15…No busca enfrentamiento, se deja modificar, cambia de opinión si es necesario para ir perfeccionando sus discernimientos o mejorándolos V.35,1,2/ F.9 . Busca estrategias lógicas y utiliza habilidades de mujer inteligente V.33,11/ V.35,9/ V.36,4 ; duda de no estar haciendo lo adecuado y aprovecha los juicios de los otros para abandonar…V.33,2; pero Dios siempre está detrás de todo, le ayuda a ser prudente, paciente y la autoafirma.  Él le habla, la sorprende con su providencia V. 33,3/ V.35,14 /V.36,20…;Teresa espera cuando las cosas se ponen en contra V.33,7/ V.32,14/ V36,21,22…Y lo también  interesante es cómo Teresa se deja GUIAR pero a la vez consigue SER GUIA para otros!. Es curioso que desde el momento en que da a conocer su vida, su experiencia espiritual, todo se convierte en un “revuelo”… A la vez que complica la vida a muchos esos muchos no la obvian, nunca dejarán de tenerla en cuenta, muy a pesar de todo. Teresa acaba siendo guía espiritual para todos los que tenía cerca y por mucha “guerra” que daba más gente se apuntaba a “evaluarla”, a tomar parte en la historia…

 No se lo pusieron fácil pero ella tampoco a los demás porque  implica a todo el que puede y más, hasta conseguir lo que Dios quiere. Ejemplos de todo esto, es cómo la reclaman para ir a acompañar moral y espiritualmente a alguien y aunque se resiste… acaba aprovechando la ocasión y da gracias a Dios porque la convivencia, le sirve como discernimiento de vida V.34,1-4. La buscan como priora de la Encarnación cuando ello está muy lejos de su proyecto V.35,7. Cuando tiene que denunciar algo escribe al rey CTA.19.9.77; busca acompañamiento espiritual y acaba siendo acompañada también la otra parte V34,6-16. Una buena forma de buscar medios para mejorar la transformación personal y ayudar a transformar al otro. Teresa agradece y reconoce que Dios la pone como MEDIADORA para otros V.34,17.

 Esto es mística pura, la vida de Teresa es mística porque supo transformar el mundo desde su “pequeño mundo”, porque supo encontrar a Dios en cada situación, acontecimiento porque  su vida encierra misterio, expresa sentimientos, intimidad, afecto, porque explica un viaje interior íntimo, porque es quietud pero también es camino de salida de sí misma y  éste no está absuelto de dolor, un dolor  que sana, purifica y TRANSFORMA “en la mayor contradicción está la ganancia” V.36,9. Teresa vive su vida  mística, espiritual desde lo extraordinario, éxtasis, arrobamientos (por eso fue desprestigiada, perseguida… porque “lo nuevo”, iba y todavía va más allá de los límites que entiende la iglesia, la de su tiempo y la de hoy). Pero Teresa también se vive mística, desde lo cotidiano (circunstancias, dificultades…siempre en relación a las personas con las que se relaciona y a sus momentos íntimos con Dios)… y en lo cotidiano también estaba “lo nuevo”. Cuando Teresa descubre el gran secreto de la búsqueda del Reino, de hacer más próximo el Evangelio, se preocupa de que sus hermanas entiendan este camino de “ida y vuelta”…Paradójico el CREAR una comunidad orante de clausura…,creer que la oración transforma  el mundo y a la vez dice que “cuando ve almas muy encapotadas mientras están en oración, le hace ver que poco entienden el camino…” y a modo de recomendación dice: “ que no hermanas que no, OBRAS quiere el Señor..esta es la verdadera unión con su voluntad” 5M 3,11

Por eso para entender a Teresa en toda su amplitud…también la hubiésemos podido conocer en algún altar de nuestras iglesias u otros lugares…, haciendo quilómetros por la geografía; subida en una carreta de su época, acompañada de su mala salud, de las inclemencias del tiempo y ciertos contratiempos V.33,14; o conversando con tantos letrados entendidos y no entendidos V.36,18, o arrodillada ante la inquisición cuando la juzgaban V.36,12; viviendo en casa de una duquesa mientras la apoyaba moral y espiritualmente, V.34,1…, escribiendo en su celda, F. 9; conmoviéndose por las informaciones negativas que venían de Europa y de las indias CP.1,2 V.32,6 ; acercándose a quien más lo necesitaba…V.34,16; pidiendo consejo a un amigo ermitaño V.35,5…; o “tramando” con algunas hermanas de su convento… la mejor de las novedades evangélicas  que sin duda, hizo historia!! V.32-36.

 Estas otras realidades en la vida de Teresa, no suplantan a la anterior porque  ambas conviven y dan sentido una a la otra. Las dos forman parte de la peculiaridad, excepcionalidad, y lo extra- ordinario de la vida de esta mujer, monja y carmelita calzada y descalza del s. XVI!!… Todo forma parte de la “ida y vuelta” de la vida de Teresa (PN), porque ambas “imágenes” han de ir juntas, como Marta y María (oración y acción, ida y vuelta), juntas forman parte de la transformación personal. Transformación que se da justo cuando Teresa siente insatisfacción, desolación personal y espiritual… V32,1 y en ese “sin vivir”…, en este fracaso está la clave de su triunfo:  la salida de sí misma hacia el exterior de su ego, de su yo ensimismado, “encapotado”. Es entonces cuando se pregunta: ¿qué puede hacer por Dios que vaya más allá de buscar la egocéntrica salvación personal? Y la respuesta a su inquietud, desolación, insatisfacción estaba en… ¿qué puede hacer por los demás? V.32,6.

Esta relectura me sirve también para hacer una  reflexión personal al tema “actual” teresiano: BUSCAR EL REINO…Quizá vale la pena no demorarse demasiado buscándolo porque el buscarlo significa haberlo encontrado. Quien busca a Dios busca el Reino y la búsqueda de ambos es el mismo encuentro. Como herencia teresiana y ossoniana hemos recibido la clave para ir al encuentro… Fórmula  sencilla, concreta, amplia, eficaz, comprometedora…: “Allí donde más peligren los intereses de Jesús” , allí decía Enrique de Ossó, está el Reino y allí hemos de ir a hacerle justicia. Mi realidad personal me dice que los intereses de Jesús peligran muy cerca de mi espacio cotidiano, de mi día a día, en mi red social, familiar…pero  a veces se me escapan o los dejo escapar; unas veces por obviarlos, otras por falta de valentía y miedo a que la implicación, en situaciones tan directas puedan crearme conflictos… A priori puedo decir que me los ha creado y cuando esto pasa…abandono por  dudar de estar o no en el” lugar adecuado”.  A Teresa le valió utilizar lo mejor que tenía: la relación personal con Dios, la ORACIÓN para confiar que cualquier acción guiada por Él, desde el discernimiento,  podía dar grandes frutos desde muy cerca para ir muy lejos… Se lanzó a la acción sin motivaciones demasiado claras, pero Dios fue perfeccionándolas. Siento que urge ser eficaz y empezar a romper esquemas, perder el miedo, a enfrentarnos a “religiones que están relajadas”, a instituciones religiosas reacias a crear controversia a nivel eclesial, a grupos comprometidos que se desmotivan cuando la realidad no acompaña… Teresa de Jesús fue rompedora y valiente, sin perder su lealtad por la iglesia, de hecho murió diciendo:  “soy hija fiel de la iglesia”. Estoy segura de que todos sabemos dónde está el reino pero nos hace falta perder el miedo a que “lo nuevo” riña con lo obsoleto y lo obsoleto está también y muchas veces, en nosotros mismos, en nuestra vida acomodada, egoísta, mediocre, poco valiente…que a menudo olvida que nuestro ser teresiano y evangélico tiene la misión de batallar, contra tanto obstáculo… aunque ello suponga dejar la vida, como Jesús, como Teresa, como Enrique…

 

 

 

 

 

 





T.4 TERESA DE JESUS NARRADORA DE DIOS

14 10 2011

T.4 RELECTURA PERSONAL: TERESA DE JESÚS NARRADORA DE DIOS.

Si nos pidieran o necesitásemos escribir nuestra biografía, no sería extraño empezar a hablar de nuestra niñez, lo no tan habitual es empezar diciendo “el tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara..” V1,1 .Así empieza Teresa a escribir su libro de la vida… Para mí, sorpresa la primera vez que lo leí, ahora puedo intuir que cuando ella intenta “presentarse” nada más empezar a escribir, le surge este sentimiento que en forma de gratitud, expresa la suerte de tener a alguien que le ayudase a conocer a Dios. Seguirá recordando a otros que estuvieron cerca en esta experiencia de encuentro, “mis hermanos me ayudaban a servir a Dios..” V.1,4, y algunos más V.3,1-4 Teresa supo encontrar a Dios por medio de los que le educaron, le acompañaron, motivaron a adentrarse en la experiencia de Dios y  le incita a seguir buscando/ lo. Algo aparentemente evidente podía no haberlo sido…

A través de sus palabras descubro que cuando Teresa habla de Dios, necesita hablar de ella misma y cuando habla de ella misma, a de hablar de Dios. Explica por qué en IM,9 “jamás nos acabamos de conocer si no conocemos a Dios”. Su historia está marcada por ese “primer” conocimiento de Dios que a la vez, la lleva a conocerse a ella misma y a entablar una constante de vida, en el conocimiento profundo de Dios para buscar la Verdad. Desde edad temprana pretendió arriesgar su vida, con la finalidad de hacer algo por Él. Aventura infantil, ingenua, llena de imaginación, con final desafortunado, pero con la motivación de hacer algo por ese Dios que ha hecho tanto por ella y por todos. Casual aventura infantil o no… pero no dispar con su lucha a posteriori, madura y fortuita. Y es que su historia se va arraigando a …“este árbol de vida que está plantado en las mismas aguas de la vida, que es Dios.”, IM 2,1., pero no por estar bien plantado, dejó de sufrir y someterse a las “inclemencias del tiempo”. Teresa no pudo despegarse de Dios nunca, aún pasando por años de crisis, de lucha a contracorriente, de enfrentamiento con Dios, de incomprensibilidad, de malestar con Él, de dudas… nunca renunció a la experiencia de Dios; por muy lejos que en ocasiones sentía estar de Él.

Teresa no duda de lo que quiere pero no le “cuadra todo” y necesita respuestas a lo que vive como persona pero no siempre las encuentra de inmediato. Y poco a poco, Dios  la va disponiendo y modelando a su medida. V.3,4. Es cierto que Teresa estuvo ”influenciada”, por una vida familiar tradicional, donde la creencia religiosa no era cosa obsoleta, donde su familia había de guardar “las formas”, por cuestiones de honra,…pero nada de esto condiciona la actitud de Teresa que sin duda podía haber hecho, por lo menos, dos cosas: o abandonar o someterse. Seguir la tradición familiar por no dar complicaciones, aunque empezó a darlas…(solo fueron vaivenes de una etapa adolescente) pero lo suficiente para haber optado por renunciar, o prescindir de una vida comprometida desde la fe, impuesta de alguna manera, tradicional, arraigada, inflexible. Pero Teresa NO ABANDONÓ.

Se dice también que estaba condicionada, en parte, por ese tradicionalismo religioso de la época, por los libros que leía, la gente a la que escuchaba…Es posible, pero si algo caracteriza a Teresa es su capacidad de “ir más allá”, de no callar frente aquello que sentía, vivía y experimentaba cerca de Dios, y que no encajaba con esquemas arraigados y obsoletos que privaban de libertad y de búsqueda de un Dios más auténtico. Algunos ejemplos que a modo de vocablo utilizaba Teresa pero que en su contexto eclesial iban más allá de simples vocablos: DEMONIOS,  Señor TODOPODEROSO…”V.26,1 …, y que ella no los excluyó de su lenguaje ni de su experiencia pero le supo dar un enfoque más HUMANO…Quizá todo esto, no al principio de su experiencia pero a medida que madura en el encuentro con Dios, discierne y se preocupa únicamente de buscar incansablemente… Y para buscar no para de escuchar y de hablar de Dios “hablar de Dios nunca me cansaba” V.8,12,   de absorber como una esponja todo aquello que habla de Dios, incluso aquello que no le acaba de “cuadrar”: “CASI NUNCA me parecía TAN mal sermón”V.8,12 . Casi nuncatan mal sermón

Teresa no fue una conformista, y NO SE SOMETIÓ. No todo lo que escucha de otros le parece bien, respeta pero no calla, si algo no se acerca a esas “mercedes que Dios le daba”  y que continuamente le provocan “sorpresa”(PN). Y es que Dios le dio “la merced” de “ir más allá” y ella propició la gracia y la ACCIÓN  y “jamás se olvida” 6M 4,6 ,de ello. Pero siempre escucha, respeta y discierne, con la finalidad de acercarse a la verdad. Ejemplos de ello es cómo va poniendo también otros nombres a Dios: bondad, magnanimidad, misericordia V. 4,10; un Dios que es paz, perdón y gozo 7M 3,9…

 Este “ir más allá”, Teresa lo convierte en ACCIÓN, acción que le permite empezar a “transitar por un camino que otros no habían recorrido”(PN), una acción que le da la capacidad de hacer algo…(no ansiará ir a tierra de moros pero esta vez, tendrá que caminar mucho más); una acción que le incita ser voz y complicarse la vida en el buen sentido. Esa voz de decir bien alto que su Dios, el Dios del Evangelio, no es un Dios que infunde el miedo, ni que tiene en cuenta el “ojo por ojo”….el Dios de Teresa es un DIOS QUE TRANSFORMA 5M 2, que espera, que nos busca, que es Padre, que es Perdón, que es Amigo, que es Dios uno y Trino, que tiene rostro por medio de Jesús…

Quiero recordar cuatro palabras que escuché en una película, en la que Dios tenía una conversación con una persona que como le pasó a Teresa, “luchaba y se debilitaba por conquistar y poseer a Dios”. Él se le hace presente a través de la “insatisfacción permanente”….V3,1-3 y retorna al diálogo diciéndole: “ME HABÉIS ENTENDIDO MAL”.  Palabras ficticias… pero que Teresa también “escuchó” de Dios. Y ella no hizo más que hacer lo posible por ENTENDERLE BIEN. Sin duda, esto era una “novedad”(PN) para ella que no le dejó más que oscuridad, sufrimiento y una continua lucha…pero hoy podemos decir que en esa lucha está el fundamento teresiano y eso hace a Teresa, una mujer especial en la revelación de la VERDAD.

Esas “escuchas” de Dios, discernidas desde la oración…abren un camino nuevo, rompiendo con estructuras que distan, en parte, de la Verdad de Dios, de la verdad cristiana, las cuales ofrece la iglesia, la teología…de aquel momento. Esta es la NOVEDAD en Teresa, sentir, percibir, descubrir… “QUE ESTABA DIOS EN TODAS LAS COSAS” V.18,15. Y cuando dice en todas, es en todo aquello que vive cada día, en el encuentro mutuo con las personas, las situaciones, acontecimientos y sufrimientos… Cuando Teresa encuentra por fin la VERDAD lo describe diciendo “empiezo una vida nueva”V.23 y a partir de ahí su liberación y también su particular viacrucis V39,19.

 Este giro en la vida de Teresa, le lleva a entender que “ya no sólo vive Dios en ella sino que es ella que vive en Él”.  Dando seguridad de que toda persona es imagen de Dios, y el deseo de Dios es que hagamos su voluntad, y su voluntad es VIVIR COMO VIVIÓ JESÚS DE NAZARET. Este es el Dios que descubre Teresa y quiso que los demás descubriésemos. Un Dios por el que arriesgó su vida, un Dios que la conduce a una Vida Nueva, rompedora y arriesgada para aquel momento histórico…UN DIOS QUE ES EL DIOS DEL EVANGELIO SENCILLAMENTE Y CON TODAS LAS CONSECUENCIAS.

 Poner todo esto, esta experiencia de Dios en Teresa, a oídos y a respuestas en una sociedad de hoy, sería muy interesante porque quizá constataríamos el tópico y la evidencia de que vivimos en un mundo, en una sociedad “en crisis” de fe. Y no por quitar importancia, necesito recordar que Teresa misma decía: “Estáse ardiendo el mundo”… y era el S. XVI, recuerdo también a Enrique de Ossó diciendo: “El mundo está envejeciendo, se está apagando la luz de la fe, se ahoga la llama de la caridad, se enfría el amor a Cristo….” y era el S.XIX. y por último: “Dios no es evidente hoy” (PN) y estamos en el s. XXI. ¿Será necesaria la crisis para fomentar la misión?. Cuando me invade la duda de qué debo hacer…  Teresa me da la respuesta: ¡Quien diese voces por el mundo para decir cuán fiel sois a vuestros amigos!” V.25, 17.   Pero sé que me falta creer en esa fidelidad de Amigo que siempre está. Me falta creer que la ausencia de Dios, en tantas ocasiones en mi vida, no siempre es opuesta a la experiencia de Dios, ni en mi vida, ni en la de los que todavía no han entrado en esta experiencia (V.37,8). Me falta creerlo y hacerlo creer a los demás. Me falta decirlo, cuando las escasas conversaciones para hablar de Dios se limitan, a hacer una crítica a la iglesia que justifican las razones para no creer, para no tener una vida donde Dios sea el fundamento. Y es cierto que la iglesia o la historia de la iglesia se ha cargado a “místicos en potencia”, se ha cargado a generaciones de posibles creyentes. Han pasado siglos desde que Teresa irrumpió en el contexto eclesial, social, político aportando su experiencia y desdoblando corazones apretados y aterrorizados, por esa manera de buscar en el Evangelio el sentido de toda existencia. Han pasado siglos y me atrevo a decir que la iglesia, todavía tiene miedo a “desvirtuar” el poder de Dios, como si Humanizar la figura de Jesús, convirtiera al cristiano o al creyente, en seguidor simplemente de un mito, un ídolo o algo parecido y nos ha limitado el poder mirarnos unos a otros y encontrar la esencia de todo. Pero es cierto que después de siglos, también a los hombres y mujeres de este mundo, nos va muy bien cargar contra una iglesia históricamente intolerable, inflexible, fosca, poco leal, poco humana…Porque sabemos que el contrapuesto a la crítica, es propiciar la experiencia pero la experiencia de Dios cuando se entiende bien, requiere un compromiso con mucha hondura: LA ACCIÓN y ésta implica riesgo…El más grande AMAR sin exclusión y ENTREGARSE sin resistencia. Por experiencia e incoherencia, yo excluyo y me resisto… Mi experiencia de Dios, corre a menudo, el riesgo de “no ver arder el fuego del amor”…”de entender que no está por eso todo muerto”…” de  parecer que todo se ahoga”… “ de  conocer por experiencia lo poco que puedo por mí misma” V. 37,7.  Experiencia ambigua, tentada al abandono en ocasiones… Y cuando las fuerzas decaen, necesita una referencia: la historia teresiana para confiar y ayudar a confiar, caminar y ayudar a caminar….

 

 

 

 





T.3 TERESA DE JESUS NARRADORA DE SUS MISERIAS

14 10 2011

T.3. RELECTURA  PERSONAL: TERESA DE  JESÚS, NARRADORA DE SUS MISERIAS

Leer a Teresa me ayuda a entenderla, cuestionarla y en ocasiones a identificarme con sus palabras. Esta cita teresiana me ha impactado de forma especial y me ha servido como base de mi relectura y  reflexión personal. Dice Teresa en V.7,13:  “Aun andando yo en estas vanidades…les decía cómo tendrían meditación… les daba libros; porque tenía deseo de que otros sirviesen a Dios…porque me parecía a mí que ya que yo no servía al Señor, como lo entendía que no se perdiese lo que Él me había dado y que le sirviesen otros por mí. Para que vea la gran ceguedad en que estaba, que me dejaba perder a mí y procuraba ganar a otros.”

Hablar del tema de las “miserias”, releer la experiencia de Teresa, no me exenta de entrar a releer las mías y hacer una revisión y reflexión de mi momento presente. Empezar con estas palabras de Teresa V. 7,13, me orientan para dar sentido, al enfoque que quise dar a estas relecturas, un enfoque que me inquieta pero también despierta en mí, la conciencia de mi incoherencia personal.

En la primera relectura, cuando Teresa narra su historia (T.1), intuí que en muchos momentos de su vida, pudo utilizar esas palabras “miserable”, ruin,…como una “estrategia”. Después de este trabajo personal por intentar descubrir que calado le da Teresa a estos conceptos, me reafirmo en que ella, utiliza estas palabras para concienciar a quien la leía y la juzgaba, de cuál era su objetivo… y con estrategia premeditada o no, pretende hacer entender a otros que lo que ella vive en primera persona, puede ser también experiencia para los demás. Teresa quiere que tomemos consciencia de que esas “miserias personales” son parte de una experiencia personal y creo entender que ella lo expresa, aunque no explícitamente, como un PROCESO de la experiencia humana y espiritual que pasa por la cercanía y unión con Dios, hasta la pérdida de identidad de uno mismo y con el Otro. Este extremo radical, suponía poner en evidencia qué sentido le daba la Santa, a la  “construcción de la persona”  y de esta forma hacer entender que esta percepción de su vivencia, era y es vital para todo aquel que busca entender su vida, conocer su yo, crecer hacia el sentido auténtico de la existencia humana y la experiencia de Dios.

 Ella misma dice que es incoherente conocerse y no reconocer la miseria personal para realizarse como persona. “Entrar en el cielo y no entrar en nosotros, es desatino” IIM 1,11. Y cuando la persona entra en uno mismo, no debería obviar esta pequeñez, debilidad, miseria, ruindad personal, incluso su ser pecador. Reconocer las miserias personales supone a la vez, reconocer que Dios es sencillamente amor y la respuesta a ese amor es, en ocasiones, gratuidad, agradecimiento… pero también es oscuridad, negación, huída… El reconocimiento de la grandeza y a la vez, de la miseria personal, deben formar parte de un crecimiento y afirmación personal, para poder forjar nuestra identidad. Bien supo definir a la persona en la  IM 1,1 “la gran hermosura de un alma y la gran capacidad”. Capacidad humana para canalizar bien el sentido de ambas experiencias, reconocerse “grande y a imagen de Dios” y “sentirse pequeño y miserable”…, no es una incongruencia sino una necesidad vital en este PROCESO personal, en el que sin duda, Dios forma parte de esta historia.

Ahora bien, hablar de miserias y debilidades…junto a Teresa puede impactar, no sólo por la insistencia continua en sus escritos sino porque puede transmitir, la imagen de una persona negativa, exagerada, con una falsa humildad, con una autoestima limitada…(en algún momento a mí me había parecido así). Nada que ver con eso, si se entiende con el realismo con el que Teresa  trasmite su vivencia y que explica como algo necesario y básico que entra a formar parte, de esta experiencia de Dios en cada persona. Como Teresa entiende que es un  proceso, en sus escritos, traspasa consejos para quienes estén o puedan estar, en esta  etapa de la experiencia. Teresa habla de la importancia de tener fe (CAD 3,10); insiste en la importancia del trabajo personal, de poner medios, de no paralizarse IM 1,5-6; da importancia a no infravalorarse y trabajar la autoestima,(CTA); de no caer en una tiranía personal ni usar la humillación en negativo..IVM 1-12; insiste en que las miserias personales, no nos ensimismen, no nos paralicen sino que nos ayuden a “levantar la mirada”… IM 2,10.  Este gesto de aconsejar a otros, de no limitar su experiencia como única, de no creerse más que otros…refleja la amplitud humana y evangélica que tenía Teresa y que acaba siendo una actitud de vida en ella y por qué no, da la certeza de que la experiencia teresiana, es posible  para todos.

El segundo impacto al leer a Teresa puede ser el cómo vive estos conceptos. Impacto quizá al entender que para ella, el sentirse miserable y ruin es una constante de vida. Cuando está en los mejores momentos de su vida personal y espiritual (cerca de Dios), como en sus tantos años de ausencia, negación, oscuridad (lejos de Dios) V.8,2, se siente pecadora o ruin y miserable. El peligro mayor al que sometió Teresa, no fue sólo el dejarse llevar por las “cosas del mundo”, por la dichosa honra, por sus conflictos internos afectivos y psicológicos, por su enfermedad… sino el dejarse llevar por unos sentimientos contradictorios que le hacen olvidar “el hermoso caudal que lleva dentro” IVM 1-12. Se olvida de la importancia de ese “sentirse miserable en positivo”, como manera de agradecimiento, de gratitud, de humildad, de entender que la persona es “grande y hermosa”, no por méritos personales sino porque la gracia de Dios y la disposición de la persona, lo han permitido. “Podemos llegar a ser tiranos con nosotros mismos , humillarnos o ignorar el hermoso caudal y la huella que llevamos dentro” IVM 1-12.  Este “olvido” quizá consciente, distorsiona su experiencia y la llevan a la más absoluta incapacidad, para seguir el proyecto de Dios en ella. A este conflicto o crisis de crecimiento personal que afecta su yo más íntimo, añado algo que dije en la anterior relectura y es considerar a Teresa una mujer en continua consciencia de la presencia de Dios en su vida, a pesar de todo. Me atrevo a decir que Teresa nunca entró en una crisis vocacionalmente hablando, muy a pesar de esa prolongada “noche oscura” de la que habla, (incluso a posteriori, este proceso le permite reafirmarse y constituir la esencia de la experiencia teresiana). Teresa sabe perfectamente que su vida no tiene sentido, si no es vivida desde Dios, sabe que su persona, se unifica en  la persona de Jesús, pero las expectativas de Dios, aquello que sabe que debe hacer… la superan, no es capaz de vivir desde la renuncia y el desprendimiento personal necesario, para vivir en una constante de amor a los demás y a Dios,  “Hasta temer tener oración”  V.7,1. Teresa teme “acercarse a Dios”, evita momentos de encuentro porque sabe qué es lo que Dios le pide hacer… pero no está capacitada aún para la entrega total. Esta conducta de huída, la utilizamos todos, cuando algo supone esfuerzo, dolor, renuncia…olvidando que nos desvía de la búsqueda de la propia verdad. La larga y prolongada lucha interna, por la que pasó Teresa, a la que se une un sufrimiento extremo, culmina cuando es capaz de “levantar la mirada” y a modo de petición, importante para recibir la gracia, reconoce a ese Cristo llagado en la cruz. V.9,1, con Él se identifica y junto a Él se produce la redención o liberación personal en Teresa de Jesús.

Para acabar quiero hacer una pequeña reflexión de cómo vivimos en nuestras sociedades, este tema de las miserias. A menudo por temas de lucha de poderes, de querer aparentar, de querer ser el primero, de carencia de tolerancia…(V.20,25-29), vemos más las “miserias” del otro, (muchas veces incluso de quien tenemos cerca, incluso de quien decimos que queremos), que las “grandezas” que hay en él (IM 1,1). Me cuestiono si todo esto, no va unido a una mala gestión del conocimiento y la aceptación personal que bien, por una infravaloración personal o por un súper ego, nos lleva a una canalización negativa de la propia miseria (que a la vez es recíproca). Error que impide entender que en la medida en que uno mismo, descubre “miserias ajenas”, está retroalimentando las propias hacia un camino que aleja de la experiencia espiritual, limitando el levantar la mirada, y a la vez impidiendo poder reconducir estas “miserias” mutuas, hacia un camino de redención. Desaprovechamos la ocasión,  para ayudar y acompañar al hermano, en este camino de crecimiento y de identificación personal. Esto se convierte en una espiral negativa que en el día a día, nos crea infinidad de conflictos, con el peligro de ser una constante de vida.

Acabo recordando la cita teresiana con la que empecé hablando y me pregunto si aun cuando uno mismo, se siente “lejos de Dios”, en una “noche oscura”, incluso cuando se “teme tener oración”, o se siente la necesidad de apartarse de Dios, porque el “estar cerca”, implica demasiado compromiso…; es posible y no es incoherente desear que los otros, conozcan este camino teresiano.  Aunque mi experiencia dista mucho de Teresa, me alienta saber que ella también sintió necesidad de “que otros sirviesen a Dios, ya que ella no le servía como merecía”. Ojalá  todos los que creemos y optamos por el camino teresiano, podamos entender; muy a pesar de nuestras miserias, debilidades, tropiezos, incoherencias; las mismas palabras que seguro ayudaron a Teresa a seguir : “ALEGRATE ANIMA MIA QUE HAY QUIEN AME A TU DIOS COMO EL MERECE. SU MAJESTAD SE DELEITA CONTIGO. QUE TE AYUDE PARA QUE TÚ SEAS ALGUNA PARTECITA PARA SER BENDECIDO SU NOMBRE Y QUE PUEDAS DECIR CON VERDAD: ENGRANDECE Y LOA MI ALMA AL SEÑOR” E. 5,3





T.2 TERESA DE JESUS NARRADORA DE SÍ MISMA

14 10 2011

T. 2.  RELECTURA PERSONAL: TERESA DE JESÚS, NARRADORA DE SÍ MISMA

Teresa de Jesús narra su historia personal, a través de la expresión y la vivencia de sus relaciones. Es consciente de que no puede desintegrar su yo, su historia personal, de todo aquello que vive y ha vivido al lado de los otros. Todos nacemos, nos conocemos, tropezamos, crecemos y maduramos, en función de nuestra capacidad de relación, con lo que nos rodea. Y lo que nos rodea, está marcado por las personas, acontecimientos que se dan por medio de estas relaciones, en nuestra historia, en nuestro día a día y que ayudan a crecer y a conocernos. La vida de Teresa de Jesús está marcada, por ese círculo vital que son las relaciones y para ella, éstas son tridimensionales. Su autoconocimiento está vinculado, a lo que vive consigo misma, con los otros pero también con Dios. Teresa no puede desarticular de sí misma, este triángulo porque considera que la única manera, de construirse y realizarse  como persona, es reconociendo que Dios está en ella, igual que lo está en cada persona.

Teresa es una mujer apasionada y muy capacitada para relacionarse con los otros, lo cual le aporta mucha riqueza interior pero a la vez, muchos sin sabores y sufrimientos. Destaca por la conciencia que tiene de Dios desde muy pequeña “deseaba morir por gozar de los bienes que leía haber en el cielo” “ordenábamos ser ermitaños…” “afligida fui a una imagen de la virgen y le supliqué fuese mi madre” V.1,  y a lo largo de su historia, fruto de la madurez personal y espiritual,  adquiere una dimensión de Dios tan grande que nos ayuda a entender, qué sentido tiene la espiritualidad teresiana. Esa relación personal con Dios, como base humana, le llevan a relacionarse consigo misma, desde el autoconocimiento personal; a relacionarse con los demás y a relacionarse con las cosas o circunstancias…(P. N). De ahí las tres virtudes teresianas a trabajar: la humildad, básica para conocerse a sí mismo y aceptar todo lo que somos, virtudes y miserias,” imagen y semejanza”;  el amor que transforma las relaciones personales y ayudan a mirar a los demás, como lo haría Jesús, desde su mirada humana; y el desasimiento, necesario para desprenderse, de todo aquello que atrapa y limita la libertad personal para crecer.

Teresa entiende quién es, se empieza a conocer, se trabaja a sí misma, en función de todo lo que va viviendo, cerca de las personas que han hecho y hacen historia en su vida; de lo positivo y de los sufrimientos que surgen de esas relaciones. Todo eso, lo pone en manos de Dios, por medio del don y “puerta principal” que es la ORACIÓN, medio por el cual, se comunica “con quien sabe le ama” y a su lado va discerniendo todo aquello que le pasa.

 Cuando Teresa habla de que todos tenemos “capacidad”, ”No hayo yo con qué comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad…” IM. , se refiere a  la capacidad de integrar a Dios en la vida personal. Todos tenemos capacidad de Dios, todos tenemos la oportunidad y el don, de buscar en la figura de Jesús, la manera de realización personal… Él ha querido que seamos “imagen y semejanza” suya, IM,1 y por tanto no es mérito personal sino un don, y  de cada persona dependerá, el  dejar hacer a Dios, dejar que modele nuestra vida que acoja nuestras virtudes, ”la gran hermosura”… pero también nuestras miserias, por medio de las cuales “perdemos la semejanza”. Teresa dice, ”puesto que hay la diferencia de él (alma), a Dios, basta decir que es hecha a su imagen para que podamos entender la gran dignidad y hermosura del alma” IM, 1 . No es que  se contradiga en conceptos sino que considera que por mucho que Dios nos ha soñado y creado igual que Él, nosotros no somos “ángeles”, ni somos iguales, porque el ser “semejanza”, implica la perfección, la santidad, la conversión. Y este es el  camino por hacer, al que todos estamos llamados. La “semejanza” la perdemos todos, no una vez sino muchas, en nuestra historia personal que se cuece básicamente, en nuestro día a día…Siempre esa pérdida de semejanza está vinculada, a cómo gestiono y me comporto, en relación a los otros, (actitudes, reacciones, comportamientos…) y frente a las circunstancias que van surgiendo en la vida y que influyen directamente en mi yo, como persona y me capacitan para hacer un repaso de autoconocimiento, de mis virtudes y mis miserias y a la vez ponerlas en diálogo con Dios, por medio de la oración. Teresa lo entendió así, lo vivió y experimentó de esta forma pero no por ello, dejó de “perder la semejanza”, porque sencillamente era persona; nos lo recuerda en sus escritos.  V.1 y 2 V.7,1 y V.8,2.  En esa pérdida de la semejanza, entran en juego las tres dimensiones de toda persona, donde el cuerpo, lo psicológico y lo íntimo, toman parte en cada acto, situación, acontecimiento, a los que nos sometemos como personas relacionales. ( Teresa disocia alma- cuerpo, porque está influenciada por todo lo que lee, que no es poco; por lo que le dicen que no siempre es lo más acertado… y no aclara bien los términos. Retuerce conceptos, son  poco claros, tanto que incluso en algunos escritos, se  percibe que ni a ella, le cuadra esta visión. Pero me atrevo a decir que hoy, ella misma hablaría tranquilamente de esa unificación del alma con nuestro cuerpo, con nuestra psicología y con nuestra capacidad y búsqueda… de lo íntimo, de lo espiritual).V.17  V.20,4  V.13,4-7 V.10 V.10,8  IVM 3,2

Además esta “pérdida de semejanza”, puede tener relación, con esa palabra tan recalcada por ella, “pecadora, ruin”. Cuando Teresa habla de “pecado”, está hablando de “tropezar”, de “perder la señal”. Teresa perdía continuamente la oportunidad de conversión, V.7,5  porque se dejaba llevar…;  por su enfermedad, la “real”, y la que “somatizaba” V13,7 VIM 1,7 ; se deja llevar por su físico y su personalidad… ambas cosas las utilizaba en muchas ocasiones, inconscientemente o no, para atraer relaciones personales que le apetecían o se dejaba llevar por los deseos que despertaba en los demás y tendía a apegarse, a conocidos, personalidades con las que se codeaba, hermanas de sus conventos, sus hermanos de sangre y familiares… V 37,4/ CTA.109,1; se dejaba llevar por sentimientos cruzados, cuando algo no le sale bien, F.29,3-3 y por qué no, también se deja llevar por su relación con Dios, porque en ocasiones utiliza la oración, para escuchar de Dios, aquello que ella quiere que le diga, haciendo malos discernimientos, que le impedían desatarse de cosas, situaciones a las que le cuesta desprenderse, V.8,2.

 Todo esto que a priori puede parecer negativo, es precisamente lo que lleva a Teresa, a dar un giro radical que marcó un antes y un después en su vida. Teresa se “convierte”, gracias a que “tropezó y “perdió la señal de su vida”.  Su disposición, la búsqueda, y especialmente el deseo de querer cambiar y de pedir a Dios que le diera la gracia para hacerlo,V.9,9 y 11,6, y de estar en continuo autoconocimiento…, es lo que permite decir que Teresa es la mujer ejemplo, de que la realización de toda persona, se consigue por medio de la figura de Jesús. Este es el centro de la vocación de Teresa de Jesús, HUMANIZAR A CRISTO, razón y vía para la transformación personal…

Pero… ¿todos tenemos conciencia de que Dios está en cada uno?, ¿todos creemos que Dios nos creó a imagen y semejanza?, ¿todos vivimos en esta espiral, de incluir a Dios en nuestro espacio íntimo?, ¿todos podemos acoger la experiencia teresiana, como camino de conocimiento personal?. Mi relectura va enfocada en cómo verían los demás a Teresa de Jesús…, mi inquietud de considerar que la espiritualidad teresiana es válida para hoy y para todos, me la cuestiono en muchos momentos y después de esta relectura, dudo de si es o no para todos. Para no entrar en “negativismo teresiano”(P.N), lo esencial es hacer conocer la experiencia teresiana y a partir de ahí, habrá quien sepa acogerla, desde ese reconocimiento de Dios y habrá quien no. Esta inquietud o reto personal, se mezcla con confusión, cuando en ocasiones, percibo que nuestra espiritualidad, se distorsiona, se confunde o deforma. Escucho hablar de ciertas corrientes que se comparan o asocian, con la espiritualidad de Teresa de Jesús, y personalmente me desconcierta porque creo que a todo, no le podemos llamar camino teresiano. Añado algo que dice la Santa en su libro de la Vida porque no considero casual, el cómo ella, empieza a escribirlo… Es obvio que lo hace desde una edad madura y desde una vida espiritual considerable, por esta misma razón cuando ella desde esa madurez, lee su historia, la vive, la percibe, da gracias…, empieza el libro, hablando de sus padres. Eran sus padres “virtuosos y temerosos de Dios” V. 1. Si entendemos por “virtud”, la “fuerza de Dios en nosotros” , o la capacidad que tenemos de entender a Dios en nuestra vida…. ,Teresa tuvo la suerte de ser educada desde esa “fuerza de Dios”. En los primeros capítulos del libro, remarca la importancia de que los padres, eduquen a los hijos en virtud “considero cuán mal hacen los padres que no procuran que vean sus hijos siempre cosas de virtud”. Pero este aviso de la Santa, no tiene demasiado sentido hoy porque no todos los padres son trasmisores del sentido de Dios en la vida, no todos lo creen importante…

 Desde mi experiencia personal, puedo decir que no fueron mis padres, quienes me educaron desde la vivencia de Dios, pero sí que tuve la suerte de conocerlo a través de otro espacio, donde también se me educaba. En la realidad social que vivimos, no sólo se escapa este sentido explícito de Dios en la vida personal, sino que se están escapando valores que condicionan directamente, a la construcción y formación personal y que sin duda ponen más difícil el acceso y la oportunidad, de conocer la experiencia teresiana. Por otro lado, considero que no siempre aquello que recibimos en nuestra educación temprana,(valores, actitudes, creencias…), las integramos como aptas o básicas en nosotros, cuando adquirimos cierta madurez y libertad de decisión. De todas formas, en esos discernimientos de “tomar o dejar”, influyen otros agentes que no son sólo, los que recibimos en nuestra educación directa, sino que  estamos expuestos, por el hecho de ser sociables, a montón de agentes que nos bombardean, con mucha más fuerza que aquello que se nos da, en nuestros espacios familiares, educativos…y que atacan directamente, a la vulnerabilidad de toda persona. Teresa siendo mujer del XVI también se dejó llevar por ciertos agentes que condicionaron su vida desde la niñez, adolescencia y madurez (libros leídos, situaciones familiares, criterios de otros…). 

 Aunque el panorama social, no pinta en positivo, quiero pensar que todos tenemos o podemos tener una oportunidad de trasformación personal y en esa oportunidad también es posible, la experiencia teresiana. Y en esto, Teresa es nuestro ejemplo. Por esta razón quiero seguir pensando que la experiencia teresiana es para todos, o por lo menos, ¿ por qué no pensar que puede serlo?. ¿Por qué no creer que todos tenemos en algún momento de nuestra vida EXPERIENCIA FUNDANTE? Todos hemos sentido alguna vez una inquietud, un “movimiento interior” que marca nuestra vida, en un antes y un después. Y para quien no lo haya tenido, ¿quién sabe si no lo tendrá?, ¿quién sabe desde dónde…?. Y aquí mi pesimismo, empieza a respirar cierto “optimismo teresiano”.

 En ese “estallido” hacia  la vida espiritual, cabe destacar, el cómo la persona lo sabe acoger, integrar en sí misma y a quién encontrará cerca para acompañarle…  Personalmente me impacta verme dentro de una sociedad que da la sensación, de haber perdido el rumbo, pero que a la vez busca… y busca sentirse bien, yo me incluyo en ello. A esa búsqueda de armonía de la persona, con el cuerpo y lo psíquico, han acechado muchas corrientes de moda en nuestra sociedad, ejemplos de ello, el bombardeo de libros de autoestima, conocimiento personal, y tantas otras corrientes como el yoga, reiki, pilates,…Dentro de este conjunto de posibilidades, se busca cierto bienestar, (mental, corporal o psicológico), pero sin ánimo de menospreciar, considero que a todos, se les escapa algo…y en ese algo, marca la diferencia nuestra experiencia teresiana, como camino de conocimiento personal, en la que se integra a Dios, como parte de nuestro ser persona. Por eso considero que no a todo, le podemos llamar experiencia teresiana. A la vez estos métodos, (a pesar de que creo entender, su objetivo es una mirada egocéntrica sobre uno mismo…), pueden crear oportunidades a conocerse y por qué no,  la persona pueda tener ocasión de “experiencia fundante”, aunque no sea su objetivo explícito.

 En esta mezcla de inquietud y reto, me cuestiono, si yo también creo oportunidades… “desde lo teresiano”. Si soy capaz de estar alerta, a las necesidades de los otros… Y  la oportunidad la daré, cuando mis actitudes, mi comportamiento, todo mi ser, actúe como lo haría Jesús. Si sé estar “allí donde más peligren los intereses de Jesús”(E.O), trabajando mi “castillo interior”, para no ser yo misma quien los haga peligrar. Entonces quizá sea posible, ser un canal de esta “Humanidad de Cristo” que fue el gran reto de Teresa de Jesús.  

 

 

 

 

 





RELECTURA PERSONAL LLIBRE DE LA VIDA STJ

14 10 2011

INTRODUCCIÓNINTRODUCCIÓNINTRO

T.1. RELECTURA PERSONAL:    TERESA DE JESÚS, NARRADORA

 T. 1    RELECTURA PERSONAL: TERESA DE JESÚS,  NARRADORA

Antes de empezar a exponer mis reflexiones, sé que debo explicar desde dónde quiero hacer mi relectura. Hace tiempo, me persigue una inquietud y creo que ahora, puede ser una buena oportunidad, para poder “aclararla y aclararme”. Mi inquietud o preocupación surge de cómo ven o verían  los otros/as, a Teresa de Jesús… Me refiero a personas que comparten conmigo el día a día pero no comparte inquietudes de este estilo… Estoy convencida que la espiritualidad teresiana, en fundamento y esencia…es actual y válida, para poderla aplicar a la vida de todos… y a la vez me pregunto: ¿por qué? ¿Qué hay en la vida de Teresa de Jesús que pueda servirme hoy a mí y a los demás? ¿Cómo poder “destapar” a Teresa y “presentarla”, desde sus vivencias, muchas veces semblantes a las que vivimos, sentimos y respondemos nosotros, en nuestro día a día, en lo personal o como partícipes de nuestras realidades…? ¿Cómo explicar quién era Teresa? ¿Qué hizo esta mujer, para que aún hoy, sigamos hablando de ella?. Si alguien me preguntara quién es Teresa de Jesús, qué es lo que hizo para ser lo que es y fue, y por qué me entusiasma a mí… ¿qué respondería yo?. Intento que este trabajo me sirva para poder leerla e interpretarla de nuevo… incluyendo aspectos que en otros momentos haya podido obviar. Y de esta forma responderme a dudas, inquietudes…que pueden ayudarme y ayudar a conocerla más y mejor.

 

Una de las maneras más astutas quizá, de persuadir y motivar a los demás a conocer a Teresa, sería hablar de ella, como una mujer feminista. Enganche que podría atraer a todos, especialmente a  las mujeres de hoy. Hablar de una mujer del s. XVI feminista!, es como “merecedora de estar en los altares”… Aún así   Teresa, fue más allá de ser o luchar por ser mujer feminista. La grandeza y amplitud del carisma teresiano va más allá del feminismo aunque no lo excluye. Por eso hoy podemos incluirlo como dato importante,  pero quiero pensar que no fue exactamente su supuesto feminismo, lo que le lleva a ser líder en una sociedad corrupta, misógina, dominada por hombres…

Lo evidente es que Teresa lleva consigo una mochila cargada de un peso enorme, por el hecho de ser MUJER de su época. Este peso lo va cargando y asimilando en su vida, desde la niñez, adolescencia, incluso con relación, a la vida matrimonial que veía en sus hermanos y en otros… De hecho, esta imagen misoginia que se tenía de la mujer y que Teresa ha visto, y percibido, ”la mujer es animal enfermo…”;”llenándolos Dios a Adán y Eva, de sabiduría, es  conclusión averiguada que le cupo menos a Eva, se atrevió el demonio a engañarla y no osó tentar al varón, temiendo mucha sabiduría.”;”Des que vieres a tu mujer..ciérrale la puerta y si esto no bastare, quiébrale la pierna si es moza…Bástele a la mujer oír un sermón y que le lean un libro mientras hila…”,le ayudan a discernir su  vocación hacia la vida religiosa, porque creía que el ser monja liberaba y permitía un acceso más fácil a la salvación personal y además un motivo para no tener que aguantar el peso de ser esposa, madre…(motivación algo imperfecta que más tarde irá transformando en algo mucho más interesante). Luego les hablará, en varias ocasiones a sus monjas, de esa suerte y liberación, CP 26,3-6 “Mirad de que sujeción os habéis librado”, liberación vista desde el amor incondicional de Dios.. Aún así, Teresa ha de cargar con ese “estigma” de ser mujer de su época, pero no es lo que más le preocupa ni a ella, ni a sus censores y enemigos (aunque en un primer momento utilizasen esta excusa, como problema al gran mal que supuestamente veían en Teresa). El  problema que abruma a Teresa, no es que le impidan ser vocera de las mujeres, para llevarlas al estatus, ni al poder…no. A Teresa le importa dar voz de su experiencia de encuentro consigo misma y con Dios porque le ha permitido crecer como persona, como creyente, como cristiana, desde una mirada más humana, más  válida y evangélica, en una iglesia inválida, incoherente, antievangélica… Y a los otros, los hombres y censores, lo que más les importó y pesó, era que alguien, (daba igual si mujer o hombre), viniese a privarles, impedirles, cambiarles, una vida de privilegios, lujos, corrupción e incoherencia…que podía dar un giro a la historia teologal y eclesiástica.

Ese “giro” implicaba aceptar que alguien y además mujer, intentaba ROMPER esquemas, intentaba TRASFORMAR una sociedad pero ante todo trasformar a cada persona individualmente, CONVENCER, PERSUADIR RECONDUCIR, para trasformar a la iglesia en su conjunto y renacer a una vida más humana y más bien entendida evangélicamente hablando. Una forma de entender muy semejante a lo  ortodoxo, tema que había provocado reacciones negativas y de disputas en la gran cúpula eclesial cristiana. Pero Teresa de Jesús no comparte la forma “de hacer” con lo ortodoxo, su experiencia es otra y la encauzará de forma muy distinta a la corriente ortodoxa.  Teresa tiene la necesidad de” ir más allá” en la concepción de la persona y de Dios,  necesita vivir con más coherencia, como seguidora de Cristo;  tanto que le lleva al extremo de poner en duda, temas tan tabús e intocables, como la forma de orar o comunicarse con Dios, “torno a decir que va mucho en no subir el espíritu si el Señor no le subiere…”V.12,7.

Otro reto, el de la pobreza, al que Teresa da mucha importancia como clave de vida y que irá más allá de la pobreza material. A la mochila cargada, le añade el peso de los prejuicios, dudas, malinterpretaciones, habladurías de los censores, incluso de la inquisición “ personas con quien he tratado mi oración, me han hecho harto daño”.V,23,13. Con astucia y estrategia como característica, da un toque a todos los que no creen, o no les interesa aceptar otra visión de Dios, y “utiliza” la actitud de Jesús con las mujeres, “pues no sois Señor desaparecido, ni aborrecisteis Señor a las mujeres, antes las favorecisteis siempre con piedad y hallasteis en ellas tanto amor…y más fe que en los hombres.”CP(E) 4,1. Teresa empieza a manifestar, la esencia de su experiencia. Poner a la figura de Jesús “por el medio” y dar un sentido evangélico a lo que estaba experimentando, fue la mayor de las controversias a las que se ve sometida.

En ese contexto abrumador Teresa sigue caminando, cargada con el peso de ser DESCENDIENTE DE JUDEOCONVERSOS. Todos cargamos con el peso de nuestros antepasados familiares, a veces nos sirven en positivo y otras veces nos complican la vida. Como Teresa muchos guardamos “secretos de familia” que han sido ocultados, para protegernos del qué dirán… En el caso de Teresa, el hecho de ser descendiente judeoconversa, podía traer consecuencias graves social, política y eclesialmente y  la familia  luchó por conseguir cierto “estatus” en todos los sentidos, hasta permitirle/s vivir en un contexto familiar acomodado.

Para Teresa esto que aparentemente podía ser positivo, le trajo duros trabajos personales, incluso se dejó llevar por ello, en muchas ocasiones, ”es una cadena que no hay lima que la quiebre..yo me espanto del daño que hace” V.31,20, pero a la vez, en esa dichosa HONRA que llama ella, encuentra la luz para ir perfilando su camino espiritual. Teresa llega al convento con ese estatus de familia acomodada que le permitía cierta clase social y privilegios que otras de sus hermanas no tenían; “es así que todo aborrecí el desear ser señora…”V. 34,3-4. Primera encrucijada y tropiezo de Teresa vocacionalmente hablando. Teresa se ve obligada a asumir un papel de “hija y de monja de bien” que no le gusta, porque entiende no es el camino para seguir a Dios con perfección.”Lo peor que tiene(la honra) es que no quiere entender que le tiene y es porque algunas veces le hace entender el demonio que es obligarlo a tenerle”.

Con  esos “trabajos” a los que se ve sometida, va discerniendo qué quiere Dios de ella y reconoce lo lejos que está de vivirlo, dentro de aquel contexto… Ella cree en la libertad de la persona para poder alcanzar a ese Dios que ella busca pero… se siente amarrada. Sabe que si se vive de la honra, se aleja del amor, del desasimiento y humildad. Virtudes fundamentales para una vida coherente con el evangelio y con Jesús como modelo de vida. La honra limita las relaciones humanas y/o hace peligrar el amor fraterno, ”aquí todas se han de amar, todas se han de ayudar y guárdense de estas particularidades…”CP.4,7, incita a la lucha de poder/esDios nos libre ,ni decir, ni pensar para detenerse si soy más antigua, si he más años, si he trabajado más, si tratan a otra mejor..”.CP,12,4,  amarra a otro estilo de vida, lejos de la pobreza material y espiritual, “los bienes que hay en la santa pobreza…¿qué se me da a mí de los reyes y señores, si no quiero sus rentas, ni de tenerlos contentos, si en algo he de contentar a Dios?”Honras y dineros andan juntos, la pobreza que es tomada por solo Dios, no ha menester contentar a nadie sino a El.” CP. 2,5-6, limita la capacidad de crecimiento y conocimiento personal, “…naderías y poquedades que yo hacía cuando comencé… Sabía cantar mal, sentía tanto si no tenía estudiado lo que me encomendaban y no porque hiciese falta delante del Señor, sino por las que oían, que de puro honrosa, me turbaba tanto que decía muy menos de lo que sabía…Y es así que como comencé a no se me dar nada de que se entendiese no lo sabía, que lo decía muy mejor y que la negra honra me quitaba supiese hacer esto que yo tenía por honra, que cada uno la pone en lo que quiere”,V.31,23 , ejemplo de la importancia que da Teresa al ser humilde, no dejarse llevar por el qué dirán, olvidarse de las apariencias… que impiden directamente el conocimiento, la aceptación y el crecimiento de toda persona.

Teresa va definiendo cómo quiere vivir su relación con Dios y cómo cree y desea que los demás la vivan. Y sabe con certeza que Dios quiere que sea así. Adelantándose a ideas posteriores a nivel eclesial, define su relación con Dios desde el Amor. Y desde esa “visión” Teresa se define como MUJER ESPIRITUAL, otra carga personal que dio mucho que hablar. Cuando Teresa tiene claro que su camino espiritual ha de ir por otras sendas, lleva un largo trayecto de vida, vivido desde el discernimiento. Teresa busca formarse, cultivarse…y lo hace de manera autodidacta, todo lo que recibe lo exprime buscando la verdad. Desde el libro que le regala su tío: ”me dio mi tío un libro, llamase Tercer Abecedariolo que más gustaba era leer buenos libros..el Señor me daba mercedes en este camino.” V.4,7, hasta la búsqueda de personas que le ayudaran a verificar su experiencia: “importa mucho ser maestro avisado, de buen entendimiento…” V. 13, 16.

Teresa no es una conformista, y no todo lo que lee se lo cree (aunque muchas veces se ha dejado llevar por  ideas que más tarde, irá corrigiendo, o posiblemente las utilizó para probarse o para despistar a modo de estrategia a sus censores…). Y mientras,…Dios le da “mercedes”, para descubrir esas falsas doctrinas que ella no compartirá, pero que muchas veces le han hecho caer, o ha utilizado con alguna finalidad… Y en ese continuo discernimiento personal, la ORACIÓN será el medio, por el que Teresa descubre a su Dios, y su Dios no concuerda con el que impone y predica la iglesia de su momento. Su  objetivo es que los demás vivan, ese mismo encuentro con Dios…Aquí es donde empieza a tener más interés la vida de Teresa y ella empieza a cargar con una tarea difícil de resolver. La gran lucha de Teresa está en intentar HUMANIZAR A CRISTO, experiencia muy contradictoria a la teología y la iglesia de su época, “…y avisan mucho que aparten de sí toda imaginación corpórea y que lleguen a contemplar la divinidad, porque dicen que aunque sea humanidad de Cristo, impide la más perfecta contemplación…” “..y el peligro en el que me vi por querer conformarme con lo que leía… V 22”. Ejemplo de la lucha de Teresa por intentar abrir los ojos a una iglesia ciega, incapaz de aceptar la experiencia de esta mujer que descubre no sólo que  Dios la ama sino cómo le ama y le está pidiendo que viva como Jesús lo hizo. Teresa no quiere más que se entienda eso y que los demás lo vivan desde ese prisma, “cuando veo almas muy diligentes a entender la oración que tienen y muy encapotadas…y que poco entienden del camino por donde se alcanza la unión…obras quiere el Señor. Esta es la verdadera unión con su voluntad” .VM 3,7-12. Y en esta clave de “obras”… irá asumiendo, aclarando, convenciendo hasta poder decir “quiero ir adelante en el proceso de mi vida” V.26,6, momento en el que TERESA será auténtica NARRADORA DE SU HISTORIA.

Momento en el que empezará a descargarse del peso de su equipaje, y esas aparentes “cargas”,  la determinan a vivir con determinada determinación, ”sino como quien presta una cosa para tornarla a  tomar”, sin medias tintas, ni el sufrimiento ni las crisis, ni la duda, ni la sequedad e incertidumbre tendrán aquí espacio “porque el demonio no tiene tanta mano para tentar”CP.23. Su relación con Dios por medio de la ORACIÓN y el discernimiento, le dan seguridad y la incita, a poner por obra, lo que sabe es voluntad de Dios.  En esas “obras que quiere el Señor” cabe el poder hablar, escribir su vivencia porque sabe que es la única herramienta que puede ayudar a los otros, a salir de una vida sin sentido, en una iglesia que está muriendo.

 Teresa podía haber callado para evitarse sufrimientos y problemas, como hacemos muchas veces nosotros, pero no lo hizo. Otro ejemplo de ese “obrar” podría entenderse, su lucha como fundadora. Teresa podía haber abandonado, dar otro giro a su vocación, buscar otra forma de vivir, para evitar responsabilidad, problemas… no lo hizo. Pero… ¿qué quería Teresa de Jesús, cuál es la magnitud de su experiencia que le permite luchar a contracorriente…?. Teresa se encuentra con un Dios que es Padre y  amó tanto que nos creó a su imagen y semejanza, “pues Él mismo dijo que nos creó a su imagen y semejanza”IM,1,1 y  pone a su hijo Jesús como ejemplo de vida para todos. Ese Dios de Teresa, deja de ser un Dios rival, que castiga, etc. y descubre a un Dios misericordia, que le pide buscar en su interior, para reconocer cómo es ella, cómo somos todos, a los ojos de Dios: “No hallo yo cosa con qué comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad…y verdaderamente, apenas debe llegar nuestro entendimiento” IM,1,1. Es el objetivo de Teresa, descubrir, aceptar, reconocer y agradecer el gran don que Dios ha hecho con nosotros. En esa aceptación y búsqueda personal de virtudes pero también de  miserias… reconoce a un Dios que le ha acompañado, hasta sentir que ya no le hace falta ir a buscarlo fuera, ya no ha de preocuparse de esas cosas que fueron un peso personal en su camino, por lo que se ha dejado llevar en ocasiones, por las dudas y sufrimiento que le ha dado… “no andes de aquí para allí, si hallarme quisieres”, porque Él está en ella misma “a mí buscarme has en ti.. Y algo más, no sólo Él está en ella sino que ella  vive dentro de Él, “ alma buscarte has en mí a y mí buscarme has en Ti”. Poesía VIII. Esta “visión cíclica” de identificación con Cristo, implica una espiral que va más allá de una visión egocéntrica y personalizada. Teresa ha necesitado abrirse, verbalizar, escribir, incluso a necesitado salir a fuera…a fundar, para dar a conocer esta VERDAD.

Teresa sabe que Dios se le ha revelado no sólo para descubrirle, sino para ayudar/ nos a los demás a hacerlo; si  sabe y acepta, “la hermosura de su alma la gran capacidad “, también ella ha de ver en los otros,  ese don de Dios, desde ese amor de Padre. Si sabe que su misión está centrada en identificarse con la vida de Jesús, “no os pido más que le miréis”…CP.26 , la clave está en que los otros vean en ella, en mí, en nosotros, actitudes, virtudes.., coherentes y en consonancia con la vida de Jesús. Teresa narra su experiencia porque sabe que si vive desde esa visión de la persona y de Dios, puede ser un canal de gracia para los demás. Y a la vez está convencida que cada persona individualmente, puede serlo también para los demás.  MISIÓN TERESIANA, MISIÓN HUMANA, MISIÓN CRISTIANA.








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